Las abejas son insectos sociales y al vivir en colmenas con miles de individuos, deben poder comunicarse entre sí para encontrar fuentes de alimento y evitar a los depredadores.
El zumbido lo hacen contrayendo rápidamente sus músculos y batiendo sus alas 200 veces por segundo, lo que provoca vibraciones que resuenan en todo su cuerpo como una caja de resonancia, amplificando estas vibraciones en un zumbido que otras abejas pueden escuchar incluso desde la distancia.
El zumbido que emiten los enjambres no siempre es el mismo. Los apicultores más experimentados son capaces de reconocer lo que sucede dentro del colmenar simplemente escuchando los sonidos emitidos.
Escuchar a las abejas es parte de la profesión del apicultor.



